Cuando un padre se encuentra en un Taller de Masaje Infantil con su hijo delante, rodeado de otras personas con sus bebés, sin saber a qué se enfrenta y con unas expectativas que no sabe si se cumplirán, las sensaciones y pensamientos son muchos y muy dispares. El objetivo es mantener un ambiente cálido, de calma, conseguir un momento de encuentro con su bebé, conocerle, saber cuales son sus necesidades, aprender a detectar sus señales y regalarle un tiempo de atenciones y relax, aunque lo cierto es que resulta difícil. Los bebés lloran, se cansan, tienen hambre y muchas veces los padres se angustian pensando que no lo están haciendo bien, que su bebé es muy nervioso, o simplemente son tan pequeñitos que todavía no les conocen lo suficiente como para saber si les está resultando agradable o cómo consolarles en ese momento para que no "molesten" a los demás. Esto jamás ocurre. El taller es para los bebés y quizá este sea el único espacio en el que se pueden sentir libres para expresarse y hacernos saber qué necesitan. En otras ocasiones sí que se consigue el objetivo y la relación que se llega a establecer entre el padre y el bebé es única...
Por eso abro este espacio y animo a quienes hayan acudido a alguno de estos talleres a que compartan sus experiencias con otros padres, sean positivas o negativas, da igual, lo importante es que se establezca un diálogo entre todos y consigamos aprender de las experiencias de otros.
Espero vuestros comentarios.

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